Ecosocialismo o capitalismo verde: un dilema para la humanidad

albertaAunque anteriormente ya muchos países intentaron ajustar sus economías o su modelo de desarrollo a aquello que desde los años 80 se conoció como el “desarrollo sustentable”, terminaron siempre chocando con el muro infranqueable del modelo capitalista.

Llevar a cabo tal premisa sin cuestionar de fondo las iniquidades del modelo capitalista o sin antes haber definido de manera soberana su propio modelo de desarrollo, nos lleva a terminar atrapados y ser presa fácil de un modelo cada vez más salvaje, que intenta siempre mutar o mimetizarse auto-denominándose “capitalismo con rostro humano”, “capitalismo popular”, y más recientemente “capitalismo verde” o de una economía baja en carbono.

Es ingenuo pensar que es posible la sostenibilidad de nuestra sociedad con posiciones que están en franca contradicción a los principios de equidad, justicia social y de un desarrollo ecológicamente equilibrado, aspectos que deben estar en el centro de las definiciones político-ideológicas de cualquier modelo de desarrollo.

Se hace casi impostergable comenzar dar aportes para un debate que alimente y siga dándole contenido al llamado que nos hicieran Chávez y el presidente Maduro a la construcción del ecosocialismo bolivariano (léase: nuestro ecosocialismo), y que debe ser comprendido por todos para configurarlo y llevarlo al plano de lo concreto dentro de nuestro proceso revolucionario.

Empecemos por visualizar que el ecosocialismo como corriente de pensamiento es una reflexión crítica a la ecología capitalista que considera posible llegar a un capitalismo “verde”, siendo más respetuoso de la naturaleza, y por otro lado, es también una crítica radical de las experiencias y concepciones tecnocráticas, burocráticas y no ecológicas de construcción del socialismo, como el que se quiso implementar en los países de la Europa del este.

El pretendido “capitalismo verde”, es la más reciente maniobra para seguir justificando la existencia del modelo capitalista. Es una estrategia publicitaria, una falacia, una etiqueta para vender una mercancía y seguir acentuando la dependencia tecnológica de los países, por tanto, una nueva manera de legitimar el modelo de dominación y mantener la vigencia a un esquema expoliador y depredador de los recursos naturales.

No podemos caer en esa nueva trampa, que a la luz de la crisis climática mundial se erige como salvadora, siendo en realidad como un moribundo llevando a cuestas a un muerto.

En contraposición a ese escenario, surge el ecosocialismo, y Michael Löwy, uno de sus principales exponentes, nos ofrece una definición que nos permitirá en adelante tener conceptualmente claro que cuando hablamos de ecosocialismo estamos hablando de “una corriente de pensamiento y de acción ecologista que hace suyos los principios fundamentales del marxismo, pero alejados de los residuos productivistas”.

Sin embargo en el modelo capitalista como dentro de lo que en algún momento se llamó el socialismo real se plantea la existencia de una interrelación entre las dimensiones sociales, económicas-productivas y ambientales. En el ecosocialismo también están presentes y las podemos ver en el siguiente gráfico:

ecosocialismoc

Entonces nos preguntamos: ¿Qué es lo diferente? ¿Qué cambia como elemento central en esa interrelación en el modelo ecosocialista? ¿Es posible pensar en una expansión del modelo de producción y consumo capitalista a toda la población del planeta?

Las distintas crisis que hoy enfrenta la humanidad resultan de un mismo fenómeno: un sistema que transforma todo los elementos de la naturaleza, la tierra, el agua, los alimentos, el aire que respiramos, y a los mismos seres humanos en una mercancía. Toda una lógica basada en el valor de cambio y no en un valor de uso, sobre todas las cosas que hacen posible la vida.

Por otro lado, el modo de producción y de consumo de los mal llamados países desarrollados que se nos “vende” como referentes o paradigma, han sido fundados dentro de un modelo de economía capitalista y sobre la lógica de acumulación ilimitada de capital, de ganancias, de mercancías, de despilfarro de recursos, de consumo ostentoso y de destrucción acelerada de la naturaleza.

No puede de ningún modo ser extendido este modelo a toda la población del planeta, es inviable ya que estaríamos frente a una crisis ecológica sin precedente.

Esta es la clave para la repuesta a las preguntas que nos hicimos y que pretendemos profundizar más cuando analizamos los elementos que caracterizan cada una de estas dimensiones en el marco del ecosocialismo.

Veamos entonces algunos de los elementos que deben caracterizar al modelo ecosocialista bolivariano:

EN LA DIMENSIÓN SOCIAL:
Promueve un cambio radical a favor de la preservación de la vida en el planeta.
Se basa en la cobertura de las necesidades reales de la población y no las inducidas por el mercado.
Fomenta un cambio cultural que transforme el patrón de consumo y el modo de vida en torno al consumo.
Resalta una nueva ética que garantice el fortalecimiento de valores que apunten a una nueva espiritualidad que no parta –como el capitalismo y los socialismos del siglo XX–  del hombre como centro, sino como otro elemento que compone la trama de la vida en todas sus escalas.
EN LA DIMENSIÓN ECONÓMICA-PRODUCTIVA:
No se rige por las leyes del mercado.
Un nuevo modelo de producción y consumo basado en el valor de uso y no en el valor de cambio de todo lo necesario para la vida.
Un modelo productivo ecoeficiente.
No basado en la acumulación de riqueza.
Privilegia el trabajo creador, colectivo y solidario.
EN LA DIMENSIÓN AMBIENTAL:
Respeto a los ciclos naturales de recuperación de los ecosistemas.
Prevalece la conservación de los ecosistemas y defiende el equilibrio ecológico.
Se considera el ambiente como parte intrínseca del desarrollo social.
El ambiente no decorativo para lo contemplativo sino para el desarrollo humano en equilibrio y con visión compenetrada de conjunto, de organicidad con el resto de las dinámicas del ecosistema.
Dejamos estas ideas para el debate de un tema que hoy se nos presenta como gran reto, que está además establecido en el Plan de la Patria y su Quinto Objetivo Histórico, pues no será posible la preservación de la vida en el planeta si no somos capaces de construir otro modelo: el ecosocialismo.

Asumamos el reto dando contenido y sustento teórico a lo que hagamos. Y actuemos, que el tiempo no nos está sobrando sobre el planeta.

 

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